7 de noviembre de 2017

¿1984? ¡2084!

Mis queridos bookdiseos, mucho se ha escrito de 1984, la famosísima novela distópica de George Orwell. Se ha escrito tanto, que nada de lo que diga aquí será nuevo. Ya sabéis, la historia de 1984 nos acerca a una Inglaterra distópica, regida por un gobierno que se apoya en el control mental, la manipulación de la lengua y la destrucción de la Historia para mantener a sus ciudadanos bajo la ilusión de bienestar, de prosperidad y guerra permanente. Sin embargo, parece ser que Winston, el protagonista, le sobreviene el famoso crimental, el pensamiento criminal de que, quizá, todo aquello que el Gran Hermano le inocula en el cerebro no sea la única realidad.

A partir de ahí se lía pardísima. Si queréis espóilers, hay miles de sitios donde os van a contar toda la historia.

Sin embargo, a mí me gustaría hablar de 1984 desde una perspectiva diferente: la de 2084. Hay veces que libros clásicos encuentran en la literatura contemporánea una respuesta, ya sea a modo de rescritura o a modo de obra que retoma la historia original para profundizar en temas que quedan en un segundo plano, o incluso para ofrecer un enfoque totalmente nuevo de la misma historia. El ejemplo más conocido es el de Jane Eyre y Wide Sargasso Sea (El ancho mar de los sargazos), que profundiza en el perturbador personaje de Bertha Mason, y propone un enfoque poscolonialista y feminista de la novela de Charlotte Brontë. También existe la famosa relación de Orgullo y prejuicio y Orgullo y prejuicio, y zombis, relación en la que esta última novela parodia el clásico austeniano.

2084: la fin du monde (2084: el fin del mundo) es la novela con la que Boualem Sansal, su autor, ganó el Grand Prix de l’Académie Française en 2015. Podéis encontrar esta novela en francés en Folio y en español en Seix Barral.

Esta, en un claro homenaje que el autor hace explícito a la novela de Orwell, nos sumerge de lleno en el país de Abistán, un estado teocrático que, según los mismos gobernantes, ocupa la totalidad del planeta. Abistán se rige por los preceptos que el profeta Abi transmite en el Gkabul, libro inspirado por la comunicación del profeta con Yölah, el único dios. El protagonista, Ati, nos hace partícipe de la vida diaria del ciudadano abistaní, hasta que emprende una aventura en busca de la verdad. Esta búsqueda nos embarca en una narración que, junto a lo clásicamente distópico, elabora en torno a la religión y a la teosofía (filosofía de lo divino). Sin duda, el autor no solo narra una historia, sino que establece todo un pensamiento en torno a ella.

1984 fue premonitorio y necesario en su tiempo. En un mundo dominado por la propaganda y la lucha ideológica entre el capitalismo y el comunismo, esta distopía supo mostrar de forma metafórica lo que sucedería si los extremismos políticos occidentales se impusieran. 2084 sigue este mismo espíritu, pero no cae en el error de imitar 1984 a modo de espejo, sino que evoluciona y avanza para adecuarse a nuestro tiempo.

La historia de Boualem Sansal representa una crítica al fundamentalismo religioso, especialmente al fundamentalismo islámico, que se percibe en la estructura de la religión abistaní. Las vestimentas, por ejemplo, hacen alusiones veladas al burka (llamado burni en la novela, y con ligeras diferencias), al hiyab y a otras prendas asociadas al islam. También la elección del paisaje y de los nombres (el dios Yölah y su parecido con Alá no es casualidad) hace especial énfasis en territorios parecidos a Irán, a la Península Arábiga y Paquistán. En la novela, Abistán parece ser una versión exagerada y a escala planetaria del llamado Estado Islámico.

Creo que, a juzgar por lo que se desprende del texto, podemos afirmar que la apuesta de Sansal no es arriesgada, sino directamente peligrosa. Aunque quiero ser claro en esta afirmación; para un occidental no musulmán, esta novela da escalofríos por su parecido con la realidad, pero lo que supone para un musulmán no occidental (de territorios no tradicionalmente considerados Occidente) leer 2084 es dirigir un ataque directo a las estructuras de gobierno y sociedad de la mayoría de los países islámicos, algo que incomodará o incluso ofenderá a muchos lectores.

*ALERTA ESPÓILER*

La gracia de todo es que el mundo de 2084 y el de 1984 es el mismo, y no porque las historias se parezcan, sino porque el mismo autor lo deja claro. El final de la novela es la caída del telón, el descubrimiento final. Abistán es un país que surge del decaimiento de Oceanía, Eurasia y Asia Oriental, y los engulle. Y, además, aprende de los mecanismos de control de Oceanía, territorio donde transcurre 1984. El gobierno abistaní aprende del Ingsoc (Socialismo Inglés) y, hasta cierto punto, lo supera. Así, 2084 supone la fecha donde toda Historia desaparece, y la historia de la humanidad se resume en la fe en Abi, el profeta, y en la divinidad única.

*FIN DE ALERTA ESPÓILER*

Otra cosa que me llama mucho la atención de esta novela es que tiene una calidad muy superior a la de los otros epígonos de 1984, como la saga de Los Juegos del Hambre o la saga Divergente, entre muchas otras. Mientras que estos libros percibo características tomadas de la novela original, en la novela de Sansal las referencias son claras, y no se atribuye nada que no le pertenezca. A partir de ahí, 2084 supone una superación, hasta cierto punto, de la novela original, un reconocimiento que no supone una imitación.

2084 deja claro que, si bien sigue los pasos de la distopía clásica de Orwell, se integra y adapta perfectamente a nuestro tiempo. Podríamos afirmar que, como pieza literaria, esta novela resulta muy significativa para estudiar, en un futuro, las manifestaciones culturales relacionadas con la actual situación de Occidente y de los países árabes. Sin duda, no solo es 2084 digna sucesora de 1984, sino una magnífica demostración de que la novela distópica es un género de calidad y, sobre todo, muy transversal y capaz de escapar a los clichés.

Ya sabéis, si os ha gustado, comentad. Si no, también.

¡Salud y lectura!

2 comentarios:

  1. Paquito el distópico7/11/17 19:42

    Me ha encantado. ¡No puedo tener más ganas de leerlo por culpa de esta entrada!

    1984 me gustó, pero aún me gustó más del mismo género (y autor) rebelión en la granja. ¿Para cuándo una entrada sobre distopías?

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    1. ¡Muchas gracias por tu comentario! Ya hemos hablado de distopías anteriormente, puedes leer la entrada aquí https://bookdisea.blogspot.com.es/2017/05/distopias-para-todos-los-gustos.html

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