4 de diciembre de 2017

Reseña: 4 3 2 1 - Paul Auster (o la multiplicidad del ser)

A principios de este año, que está a punto de acabar, salió publicada la nueva novela de Paul Auster después de bastante tiempo sin escribir ficción. Pues bien, a finales del mismo año os propongo una reseña de esta novela (también fue otra obra austeriana nuestra recomendación del mes de octubre), para que, si aún no tenéis claro qué queréis estas Navidades, os sirva de ayuda para decidiros.

4 3 2 1 nos acerca a la vida de Archie Ferguson o, mejor dicho, a las múltiples vidas de cuatro versiones del mismo Ferguson a través de la segunda mitad del siglo XX en Estados Unidos. Acontecimientos como la posguerra, el asesinato de Kennedy, la guerra de Vietnam o las revueltas sociales estadounidenses (los disturbios de Newark, los altercados de Columbia…) transitan por la vida de los protagonistas. A partir de ahí, cada una de las vidas pasa por circunstancias diferentes y, a la vez, paralelas.

No me gustaría destriparos esta novela, porque debéis descubrirla por vosotros mismos. Pero sí me gustaría contaros la filosofía que subyace detrás de 4 3 2 1. La idea, según el autor y para no atribuirme méritos más allá de los atribuibles, es la siguiente:

The persistent feeling that the forks and parallels of the roads taken and not taken were all being travelled by the same people at the same time, the visible people and the shadow people, and that the world as it was could never be more than a fraction of the world, for the real also consisted of what could have happened but didn’t, that one road was no better or worse than any other road, but the torment of being alive in a single body was that at any given moment you had to be on one road only, even though you could have been on another, traveling toward an altogether different place.

La persistente sensación de que las bifurcaciones y paralelas de los caminos emprendidos y no emprendidos las recorrían las mismas personas al mismo tiempo, la gente visible y la gente en la sombra, y de que el mundo tal y como era no podría nunca ser más que una fracción del mundo, pues lo real también se componía de lo que podría haber ocurrido pero no, de que un camino no era mejor o peor que cualquier otro camino, pero el tormento de estar vivo en un solo cuerpo era que en todo momento tenías que estar solo en un camino, incluso aunque pudieras haber estado en otro, viajando hacia un lugar completamente diferente.

Esta idea parte de una mezcla de la teoría de Kierkegaard sobre la angustia de la existencia, el existencialismo de Sartre, el existencialismo absurdo de Albert Camus, la concepción del entendimiento según Hume, todo ello con una base de platonismo y una constante referencia al poema “The Road Not Taken”, un clásico americano de Robert Frost. Sin duda, esta idea refleja la condición humana contemporánea, esa sensación de estar constantemente, más que en una encrucijada (eso es más de época moderna), en un plano de existencia que se desdobla constantemente y nos sugiere vivencias alternativas. Pero ya paro, que me pongo filosófico.

Pero más allá de esta idea de una novela erudita, que lo demuestra a través de referencias variadas y no exclusivamente canónicas (la importancia del estigmatizado Frank O’Hara lo deja claro), aunque muchos idiotas tachen de superficial a este autor más por prejuicios ideológicos que por evidencias, 4 3 2 1 se consagra a la ciudad de Nueva York. Auster vive en Brooklyn y nació en Newark (la novela tiene mucho de autobiográfica) y, a lo largo de su producción, describe numerosas versiones de la ciudad neoyorquina. Si sois unos enamorados de la ciudad que nunca duerme, de sus calles, sus rascacielos, su enormidad frente a la insignificancia humana, esta novela satisfará vuestro chute de Nueva York.

La variedad de nuestro público aquí y en redes sociales me reafirma en la idea de que esta novela puede resultar polémica a la hora de leerla. Muchos dirán que esta es una novela para los enamorados de la literatura de corte clásico y universal, y juzgarán que esta novela no la puede leer cualquiera. Creo que esto falla de base. Esta novela es literatura clásica, de eso no hay dudas, pero esta novela sí la puede leer cualquiera. Es más, cualquiera que desee pasar de la Literatura Juvenil a la Ficción Adulta (en fin, puestos a etiquetar...) encontrará en esta novela un puente perfecto. 4 3 2 1 combina los mejores ingredientes y creo firmemente que quien emprenda la lectura de esta novela debe hacerlo con la intención no solo de leer, sino de aprender. Yo la he leído en inglés, pero podéis encontrarla en español publicada en Seix Barral.

Aquí acabo. Espero que leáis esta novela, si no la habéis leído. Y, si la habéis leído, espero que os haya gustado tanto como a mí. Me encantará leer vuestras opiniones.

¡Salud y lectura!

CONTENIDO EXTRA:

Ya sabéis que me encanta poneros alguna cosita más. Os dejo el poema de Robert Frost que menciono en la reseña. La traducción es mía:

TWO roads diverged in a yellow wood,     
And sorry I could not travel both    
And be one traveler, long I stood    
And looked down one as far as I could       
To where it bent in the undergrowth;

Then took the other, as just as fair, 
And having perhaps the better claim,        
Because it was grassy and wanted wear;  
Though as for that the passing there          
Had worn them really about the same,

And both that morning equally lay 
In leaves no step had trodden black.          
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,     
I doubted if I should ever come back.

I shall be telling this with a sigh      
Somewhere ages and ages hence:  
Two roads diverged in a wood, and I—     
I took the one less traveled by,        
And that has made all the difference.


Dos carreteras divergían en una arboleda amarilla,
Y, triste por no poder transitar las dos
Y ser un solo viajero, largo tiempo me quedé
Y miré una tan abajo como podía
Hacia donde se curvaba entre matorrales;

Entonces tomé la otra, igual de hermosa,
Y quizás poseedora de mayor reclamo,
Porque la invadía la hierba y pedía uso;
Aunque el hecho de pasar por allí,
Había desgastado ambas más o menos igual,

Y ambas yacían iguales aquella mañana
Entre hojas que pisada alguna holló hasta ennegrecerlas.
¡Ah! ¡Me dejé la primera para otro día!
Aun sabiendo de qué manera un camino lleva a otro,
Dudé de que alguna vez volviera.

Contaré esto entre suspiros
En algún lugar a eones de este momento:
Dos carreteras divergían en una arboleda, y yo–
Yo tomé la menos transitada,
Y aquello ha marcado toda la diferencia.

1 de diciembre de 2017

Recomendación del mes: La extracción de la piedra de la locura. Otros poemas – Alejandra Pizarnik

¡Feliz diciembre, bookdiseos! Esta vez me toca a mí haceros la recomendación del mes. Hay tantos libros que me gustaría daros a conocer que la decisión se me hace cada vez más dura.

Tras un largo rato paseando mis manos por las baldas de mi estantería, creo haber encontrado un libro que merece, sin duda, ser leído por vosotros, nuestros lectores.

Así, este mes vengo a hablaros de una poeta y traductora argentina, Alejandra Pizarnik. Muchos de vosotros quizá ya la conozcáis por sus famosos y dolorosos diarios, sin embargo, yo quiero acercaros hoy a su poesía, en concreto a La extracción de la piedra de la locura. Otros poemas, edición a cargo de la colección de Visor de Poesía.

Es esta una obra de compendio en la que se recogen poemas desde 1956 (La última inocencia) hasta 1971 (El infierno musical), un año antes de su muerte. Me gusta especialmente este libro precisamente por este motivo, ya que se aprecia de manera clara la evolución en la poesía de la argentina. Sus inicios están fuertemente marcados por el minimalismo. Sus poemas son breves y esencialistas, un par de versos le bastan para expresar su «lúgubre manía de vivir» («La enamorada»). No obstante, a medida que pasan los años y se van sucediendo sus poemarios esa poesía se alarga, se extiende deliciosamente acercándose cada vez más a lo que podemos denominar como una prosa poética muy influenciada por el surrealismo y la escritura automática.

Pizarnik es una autora difícil, pues difícil también fue su vida. Grandes estudiosos de esta autora explican que desde su infancia la existencia de Alejandra estuvo marcada por la comparación con su perfecta hermana, su condición de outsider (pues, la familia de la autora era de origen ruso y ella siempre se sintió extranjera en todas partes) y sus enfermedades, entre ellas, el asma. Esto hizo que la autoestima de la poeta se viera mermada para siempre, cayendo y recayendo en estamos depresivos que terminaron en un suicidio en 1972 por sobredosis de fármacos durante su ingreso en un psiquiátrico.

Su poesía se tiñe de oscuridad y pesimismo y se convierte en el cauce de expresión de la amargura que supone su existencia. La muerte es en su poesía la gran protagonista. Sin embargo, esta muerte no es negra, en absoluto, sino que se nos presenta en variado colorido:

… La muerte es una palabra.
La palabra es una cosa, la muerte es una cosa, es un cuerpo poético que alienta en el lugar de mi nacimiento.
[…]
… La muerte azul, la muerte verde, la muerte roja, la muerte lila, en las visiones del nacimiento.
                                                        «El sueño de la muerte o el lugar de los cuerpos poéticos»

La inocencia como paraíso perdido, pero también peligroso es otro de sus temas favoritos. Asimismo, Pizarnik nos muestra una multiplicidad de voces que se aúnan en una sola en un diálogo con ella misma y con todas las facetas que componen su ser. Y es que citando a uno de mis autores favoritos «todos llevamos una triple vida, sustentada en tres pilares: lo que creemos ser, lo que quisiéramos ser y lo que en verdad somos» (de El azar y viceversa, Felipe Benítez Reyes).

Leer a Pizarnik, no os lo niego, duele mucho. La verdad de sus versos resuena en tu cabeza como una letanía imposible de ignorar, incluso aunque sus vivencias nada tengan que ver con las nuestras. Alejandra es a la poesía en lengua española, lo que Sylvia Plath o Anne Sexton son a la poesía en lengua inglesa. A veces necesitamos leer a los demás, para conocernos más a nosotros mismos. Y yo, queridos lectores, he de reconocer que desde que la leo, sé mejor quién soy. 

25 de noviembre de 2017

5 personajes femeninos contra las convenciones

¡Hola bookdiseos! Celebramos hoy el Día contra la Violencia de Género. Digo celebrar porque, ante todo, debemos acometer nuestra lucha con esperanza y optimismo, y, por tanto, celebrar cada pequeño paso hacia adelante (por pequeño que sea) como la proeza más grande, destinada a erradicar de nuestro mundo la lacra de la violencia contra las mujeres.

En la entrada de hoy, me gustaría proponeros una lista de personajes literarios femeninos que, en su día, rompieron las convenciones establecidas en torno a la mujer. Mi propósito ha sido, además, el de tener en cuenta de dónde viene la narrativa en torno a estos personajes para procurar que, en la medida de lo posible, estos personajes femeninos provengan de un seno creador femenino. Bueno, ¿empezamos?

5. Colette, personaje de Le pur et l’impur, de Colette

Empezamos con un personaje que también es autora, como ocurre en el caso de la escritora francesa Colette. Ella escandalizó a la sociedad francesa de principios del siglo XX con su estilo de vida abiertamente bisexual, que transmitió en gran medida a través del libro Le pur et l’impur.

Colette desafía las convenciones establecidas en torno a la mujer no solo a través de sus relaciones tanto con hombres como con mujeres, sino con una estética que inhibe las fronteras binarias del género. Se pueden encontrar imágenes de Colette tanto en ropajes femeninos, como en traje de chaqueta masculino. Musa de muchos, Colette representa el espíritu más bohemio de la sociedad francesa.

4. Jane Eyre, personaje de Jane Eyre, de Charlotte Brontë

Tenía mis reservas al escribir sobre Jane Eyre, porque al final acaba sometiéndose y cumpliendo con las expectativas impuestas por los discursos. Sin embargo, como lo hace a regañadientes, tras dar lo suficiente que hablar y conseguir una posición de superioridad con respecto a su marido (de acuerdo con los estándares victorianos), al final me he reconciliado con ella. Jane Eyre representa el espíritu de la mujer joven que cuestiona los comportamientos y actitudes esperados en ella por parte de la sociedad.

De hecho, Jane Eyre rompe los moldes de la mujer victoriana cuando rechaza los cortejos de varios hombres de posición muy superior a la suya, así como cuando pretende por todos los medios mantener una vida independiente económicamente. Sin duda, la mejor frase de labios de ella en la novela es: “I am no bird, and no trap ensnares me! I am a free human being with independent will” («¡No soy ningún pájaro, ni ninguna trampa me atrapa! Soy un ser humano libre con una voluntad independiente.»)

3. Adela, de La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca

¿Qué se puede decir de la grandiosa obra maestra de Federico García Lorca? Nada que no se haya dicho ya, desde luego. Adela representa, nuevamente, la fuerza femenina juvenil en un plantel de mujeres fuertes, pero que, en distintas medidas, van cumpliendo su rol dentro de la sociedad.

Adela se rebela frente a lo establecido y lucha por vencer. Sin embargo, como ya sabréis, esa batalla es muy difícil de librar. Pese a ser un personaje escrito por un autor hombre, se sabe bien que Lorca era un maestro del retrato femenino, sin caer en los estereotipos de los hombres que han escrito sobre mujeres (sí, sí, me refiero a vosotros, Flaubert y compañía).

2. Bertha Mason, de Wide Sargasso Sea, de Jean Rhys

He de reconocer que las que he colocado en los dos primeros puestos son mis favoritas. Bertha Mason aparece en Jane Eyre, novela antes mencionada, cumpliendo el clásico rol de la mujer histérica, que tanto se popularizó en la época victoriana y sigue aún en nuestra época (poned la típica película para televisión de «mujer perturbada se obsesiona con un hombre casado y mata a un montón de personajes secundarios antes de ser encerrada»).

Sin embargo, en Wide Sargasso Sea aparece como protagonista y podemos extraer, como conclusión, que, sin lugar a duda, Antoinette Cosway (Mason antes de casarse con Rochester) es víctima de todos los discursos raciales, coloniales y patriarcales que se dan en la sociedad. Este gran personaje representa la voluntad de luchar por la libertad hasta el último suspiro, aunque ello suponga incendiar hasta los pilares el mundo que ella conoce.

1. Medea, personaje mítico griego

Cuando Jasón, mítico capitán de los argonautas, llega a la Cólquide, conoce en la corte del rey Eetes a su hija Medea. Ella le ayuda a obtener el trofeo del vellocino dorado, pero también mata su hermanastro. Cuando vuelven a Grecia, él la abandona por la joven hija del rey de Corinto y, según algunas tradiciones, ella mata a la nueva mujer de Jasón y a sus propios hijos. Toda la historia de este grandioso personaje está plagada de muertes y asesinatos, pero también de su propio sufrimiento.

Medea para mí supone el emblema del enemigo del patriarcado. Fue sin duda creada por él, para poder imponer el discurso de cómo no debe ser la mujer. De hecho, se conoce que existía la controversia en el mundo antiguo entre aquellos que utilizaban a Medea para infundir terror, y aquellos que consideraban que era un personaje de gran virtud, enfrentado a muchas dificultades. Ya desde los albores de nuestra cultura, la figura de la mujer autónoma se tiñó de los adjetivos que se han ido repitiendo a lo largo de nuestra historia. Medea es bruja, Medea es infanticida, Medea es feminicida, Medea es parricida, Medea es fratricida, y, por último, Medea es aterradoramente independiente, sin temor a luchar hasta morir por su libertad.

Hasta aquí mi recopilación de personajes femeninos poco convencionales. Espero que os hayan gustado y, si no habéis leído las obras en las que aparecen, os pongáis de inmediato, porque son geniales.

¡Salud y lectura!

21 de noviembre de 2017

Reseña: Alevosías – Ana Rossetti

¡Hola, bookdiseos! Hoy os escribe Sur con la intención de traeros una nueva reseña después de varias semanas de ausencia impuesta por cuestiones académicas.

Hoy hablamos de narrativa breve y, más concretamente, de relatos eróticos. A decir verdad, el subgénero de la literatura erótica siempre me ha llamado la atención, aunque no suela consumirlo tanto como otros. Todo empezó hace bastantes años de la mano de Almudena Grandes y su novela Las edades de Lulú. Este libro me sorprendió bastante y me dio a conocer un tipo de literatura que nunca había explorado de manera más seria. Así, comencé a bucear en los famosos premios de La Sonrisa Vertical.

Como ya sabéis, además, soy bastante aficionada a leer a los autores de mi provincia y como poetisa ya conocía y admiraba a Rossetti. De este modo, decidí hacerme con el libro en la versión reeditada de la editorial independiente Ya lo dijo Casimiro Parker.

Alevosías, como ya sugerí, obtuvo el Premio La Sonrisa Vertical de literatura erótica en 1991. En este libro se recogen 8 cuentos o relatos en los que la sexualidad, el deseo y todos los sentimientos que se desprenden de las grandes pasiones son el punto de partida. El lector es testigo, a veces incómodo, de una serie de situaciones que van desde el descubrimiento inocente de la sexualidad hasta la experimentación de un erotismo mucho más adulto e, incluso, culpable.

La pluma de la poetisa se deja notar en el estilo de la narración. La descripción detallada de los escenarios y cuerpos no solo rozan, sino que, en ocasiones, sobrepasan el lirismo. Los símbolos, metáforas y metonimias en lo referente a los órganos sexuales son casi constantes, con numerosas alusiones a conceptos o elementos religiosos. Los olores, fluidos y perfumes pueden casi palparse en la sinestesia de la prosa de Rossetti.

En lo referente al contenido, encuentro que muchos de ellos se quedan en lo meramente descriptivo o anecdótico, mientras que otros muestran bastante más complejidad no solo de la trama, sino también de los personajes.  

La fantasía está presente en algunos de estos relatos en los que lo que parece no siempre es. Este elemento fantástico se introduce a través de ensoñaciones o de personajes folklóricos misterios que conducen a los protagonistas a situaciones deseadas que se convierten en pesadilla.

Por lo general no existe ningún hilo conductor más allá del de la temática, sin embargo, hacia el final de libro encontramos 3 cuentos interrelacionados que comparten protagonista, Txomín. A través de estos, la sureña autora nos introduce en el mundo de las infidelidades.

Un punto interesante de este libro es el uso del narrador que desconoce lo que ocurre ocasionando una suerte de ironía dramática por parte de lector que observa, con cierta ternura, la inocencia del protagonista.

En general, la propuesta de Ana Rossetti me parece adecuada y, sobre todo, arriesgada. Y os preguntaréis por qué. Fácil. Debemos recordar que en los años 90 cuando esta obra fue publicada, la literatura erótica escrita por mujeres se pretendía dulce y pasiva. Rossetti se subleva con esta obra y a través de su poesía y muestra una mujer activa, decidida, provocadora y sin miedo a mezclar lo sacro y lo profano en su literatura. Su valentía puede verse en poemas como este, que os dejo como broche final de la reseña:

«Cibeles ante la ofrenda anual de tulipanes»

Desprendida su funda, el capullo,
tulipán sonrosado, apretado turbante,
enfureció mi sangre con brusca primavera.
Inoculado el sensual delirio,
lubrica mi saliva tu pedúnculo;
el tersísimo tallo que mi mano entroniza.
Alta flor tuya erguida en los oscuros parques;
Oh, lacérame tú, vulnerada derríbame
con la boca repleta de tu húmeda seda.
Como anillo se cierran en tu redor mis pechos,
los junto, te me incrustas, mis labios se entreabren
y una gota aparece en tu cúspide malva.





20 de noviembre de 2017

Reseña: Tender is the Night - F. Scott Fitzgerald

Continuamos nuestro mes de noviembre, queridos bookdiseos, con una nueva reseña. Este mes de noviembre es ideal, en mi opinión, para lecturas más sosegadas, más reposadas y adecuadas a la reflexión. Creo que en estos meses otoñales resultan más convenientes lecturas densas y profundas que las lecturas ligeras propias del verano.

Si recordáis, fue ya acabado este verano a finales de septiembre (aunque donde viven los miembros de Bookdisea el verano juega perezoso con los días y prefiere irse más tarde que pronto, así que todavía parecía pleno agosto) que publicamos nuestra reseña de la maravilla publicada por Gatopardo ediciones que fue La muerte de la mariposa: Zelda y Scott Fitzgerald, del biógrafo italiano Pietro Citati. En aquella reseña dije que nuestras amigas gatopardianas me habían insuflado cierta ansiedad por leer algo de Fitzgerald más allá de The Great Gatsby, que leí hace ya bastantes años y dejó una muy buena impresión en mí. Pues bien, manos a la obra se pusieron mis amigos y, al cabo de poco menos de veinte días, cayó en mis manos en forma de regalo la novela que hoy reseño para todos los bookdiseos que nos leen: Tender is the Night (Suave es la noche).

Ante todo, este libro deja claro desde el título que su estilo va a ser necesariamente delicado y sutil, puesto que “tender is the night” forma parte de una de las mejores estrofas de uno de los grandes poemas de la literatura inglesa del Romanticismo: “Ode to a Nightingale” («Oda a un ruiseñor»). Este poema es una maravilla al oído y a la mente, porque sacude el espíritu con un golpe melodioso y bello.

Bueno, vamos a la novela. En ella, Rosemary Hoyt llega a la Riviera Francesa y conoce a Dick y Nicole Diver, la pareja aparentemente perfecta en el mundo de los americanos expatriados en Europa. Los Diver representan la riqueza, la abundancia, la elegancia y el idealismo americanos en su máximo esplendor. Sin embargo, en el transcurso de la novela, el lector se adentra en los entresijos de la vida de esta pareja a través de una pequeña fisura en la máscara de perfección, una fisura tan pequeña como profunda es la realidad de decadencia que se percibe tras de ella.

Esta novela juega con uno de mis temas favoritos en la literatura y la cultura: la inocencia perdida. La salida del Paraíso y el descubrimiento de que la condición humana tiene más de desolador que de celebrable interpreta el papel principal en este texto de Fitzgerald. El idealismo da paso al expresionismo, porque quizás sea esa una de las corrientes artísticas que más afecta al proceso creativo de esta novela. También hay una sensación existencialista de perplejidad ante la vida que deja ese sabor agridulce en la boca, porque, no sé en el caso de los demás, no me es ajena la circunstancia de hallarse en una encrucijada de la existencia.

La prosa quizás sea lo mejor de esta novela. He leído El gran Gatsby y algunos relatos, pero sin duda este es el mejor Fitzgerald. La narración se desenvuelve de forma absolutamente magistral, con frases de esas que hay que subrayar y no olvidar.

Si buscáis una novela de cierta extensión que os adentre en la Europa de entreguerras y os deje con ese regusto amargo que todos los buenos libros tristes poseen, Suave es la noche es la apuesta segura. Además, jamás dejaré de agradecer a Gatopardo ediciones que, a través de su libro, haya tenido el impulso de conseguir este.

Ya sabéis, sed felices, dejad comentarios y, ante todo,

¡salud y lectura!

Bonus content, la estrofa de “Ode to a Nightingale” de la que Fitzgerald saca el título, original y traducida:

Away! away! for I will fly to thee, 
         Not charioted by Bacchus and his pards, 
But on the viewless wings of Poesy, 
         Though the dull brain perplexes and retards: 
Already with thee! tender is the night, 
         And haply the Queen-Moon is on her throne, 
                Cluster'd around by all her starry Fays; 
                        But here there is no light, 
         Save what from heaven is with the breezes blown 
                Through verdurous glooms and winding mossy ways. 

¡Lejos!, ¡lejos!, hacia ti pues volaré,
          No en el carro de Baco y sus leopardos,
Sino en las invisibles alas de la Poesía,
          Aunque desconcierte y ralentice
          Mi embotado cerebro:
Ya ¡contigo! suave es la noche,
        Y por suerte la Reina Luna está en su trono,
              Rodeada por todas sus hadas de estrellas;
                      Pero aquí no hay luz,
        Salvo la que sopla desde el cielo en la brisa
              A través de las espesuras de verdor
              Y los enmohecidos caminos sinuosos.

16 de noviembre de 2017

Recomendación del mes: Fábulas completas - Jean de La Fontaine

¡Qué de tiempo bookdiseos! Os echaba tanto de menos. Mis obligaciones académicas me han impedido por completo seguir con el blog, pero ahora vuelvo con más fuerza y con mucha ilusión. A pesar de que estemos en la segunda quincena del mes de noviembre os traigo la recomendación de este mes. Es una obra muy especial para mí y me recuerda a tratar de portarse lo mejor posible antes de Navidad. ¡Vamos a ello!

Seguramente habréis oído hablar de la fábula y lo más probable es que la conozcáis por Esopo. A mi parecer, es una composición muy completa pero que suele pasar muy desapercibida cuando se habla de literatura. Pueden estar escritas en prosa y en verso, y hablar de temas muy variados que oscilan entre la tragedia y la comedia, siendo en numerosas ocasiones una muy buena arma de crítica social. Como sabréis la fábula se conoce por ser una especie de cuento protagonizado por animales u otras cosas animadas que contiene una moraleja, por lo que se trata de una obra literaria didáctica.

El mayor exponente de la fábula en la literatura fue Esopo, en España tenemos a Félix María de Samaniego y en Francia encontramos a Jean de La Fontaine. Este último es el que os quiero recomendar, pues su estilo me gusta especialmente ya que no aprendes al final, sino durante la composición. A pesar de que La Fontaine recopiló numerosas fábulas del mismo Esopo, las que son de su propia creación muestran el virtuosismo de este autor en la combinación de estilos, tragedia, comedia, lirismo, cuento y sátira como en el caso de su fábula La lechera. La edición de Escritores Mexicanos Reunidos está bastante bien para sumergirse en el mundo de este escritor, además no tiene un corte tan infantil como otras ediciones, sino que se dirige a todos los públicos. 


Sé que es una recomendación cortita, pero más que recomendar un libro como el de Fábulas completas, que os muestro en la fotografía, lo que pretendo es que le deis una oportunidad a este autor, La Fontaine y que os saque una sonrisa con cada fábula que escribió, y por supuesto, que le deis una oportunidad a este tipo de composición. Es más, si tenéis hijos podéis leérselas y tratar de que ellos busquen la moraleja. ¡Hasta otra entrada bookdiseos!

7 de noviembre de 2017

¿1984? ¡2084!

Mis queridos bookdiseos, mucho se ha escrito de 1984, la famosísima novela distópica de George Orwell. Se ha escrito tanto, que nada de lo que diga aquí será nuevo. Ya sabéis, la historia de 1984 nos acerca a una Inglaterra distópica, regida por un gobierno que se apoya en el control mental, la manipulación de la lengua y la destrucción de la Historia para mantener a sus ciudadanos bajo la ilusión de bienestar, de prosperidad y guerra permanente. Sin embargo, parece ser que Winston, el protagonista, le sobreviene el famoso crimental, el pensamiento criminal de que, quizá, todo aquello que el Gran Hermano le inocula en el cerebro no sea la única realidad.

A partir de ahí se lía pardísima. Si queréis espóilers, hay miles de sitios donde os van a contar toda la historia.

Sin embargo, a mí me gustaría hablar de 1984 desde una perspectiva diferente: la de 2084. Hay veces que libros clásicos encuentran en la literatura contemporánea una respuesta, ya sea a modo de rescritura o a modo de obra que retoma la historia original para profundizar en temas que quedan en un segundo plano, o incluso para ofrecer un enfoque totalmente nuevo de la misma historia. El ejemplo más conocido es el de Jane Eyre y Wide Sargasso Sea (El ancho mar de los sargazos), que profundiza en el perturbador personaje de Bertha Mason, y propone un enfoque poscolonialista y feminista de la novela de Charlotte Brontë. También existe la famosa relación de Orgullo y prejuicio y Orgullo y prejuicio, y zombis, relación en la que esta última novela parodia el clásico austeniano.

2084: la fin du monde (2084: el fin del mundo) es la novela con la que Boualem Sansal, su autor, ganó el Grand Prix de l’Académie Française en 2015. Podéis encontrar esta novela en francés en Folio y en español en Seix Barral.

Esta, en un claro homenaje que el autor hace explícito a la novela de Orwell, nos sumerge de lleno en el país de Abistán, un estado teocrático que, según los mismos gobernantes, ocupa la totalidad del planeta. Abistán se rige por los preceptos que el profeta Abi transmite en el Gkabul, libro inspirado por la comunicación del profeta con Yölah, el único dios. El protagonista, Ati, nos hace partícipe de la vida diaria del ciudadano abistaní, hasta que emprende una aventura en busca de la verdad. Esta búsqueda nos embarca en una narración que, junto a lo clásicamente distópico, elabora en torno a la religión y a la teosofía (filosofía de lo divino). Sin duda, el autor no solo narra una historia, sino que establece todo un pensamiento en torno a ella.

1984 fue premonitorio y necesario en su tiempo. En un mundo dominado por la propaganda y la lucha ideológica entre el capitalismo y el comunismo, esta distopía supo mostrar de forma metafórica lo que sucedería si los extremismos políticos occidentales se impusieran. 2084 sigue este mismo espíritu, pero no cae en el error de imitar 1984 a modo de espejo, sino que evoluciona y avanza para adecuarse a nuestro tiempo.

La historia de Boualem Sansal representa una crítica al fundamentalismo religioso, especialmente al fundamentalismo islámico, que se percibe en la estructura de la religión abistaní. Las vestimentas, por ejemplo, hacen alusiones veladas al burka (llamado burni en la novela, y con ligeras diferencias), al hiyab y a otras prendas asociadas al islam. También la elección del paisaje y de los nombres (el dios Yölah y su parecido con Alá no es casualidad) hace especial énfasis en territorios parecidos a Irán, a la Península Arábiga y Paquistán. En la novela, Abistán parece ser una versión exagerada y a escala planetaria del llamado Estado Islámico.

Creo que, a juzgar por lo que se desprende del texto, podemos afirmar que la apuesta de Sansal no es arriesgada, sino directamente peligrosa. Aunque quiero ser claro en esta afirmación; para un occidental no musulmán, esta novela da escalofríos por su parecido con la realidad, pero lo que supone para un musulmán no occidental (de territorios no tradicionalmente considerados Occidente) leer 2084 es dirigir un ataque directo a las estructuras de gobierno y sociedad de la mayoría de los países islámicos, algo que incomodará o incluso ofenderá a muchos lectores.

*ALERTA ESPÓILER*

La gracia de todo es que el mundo de 2084 y el de 1984 es el mismo, y no porque las historias se parezcan, sino porque el mismo autor lo deja claro. El final de la novela es la caída del telón, el descubrimiento final. Abistán es un país que surge del decaimiento de Oceanía, Eurasia y Asia Oriental, y los engulle. Y, además, aprende de los mecanismos de control de Oceanía, territorio donde transcurre 1984. El gobierno abistaní aprende del Ingsoc (Socialismo Inglés) y, hasta cierto punto, lo supera. Así, 2084 supone la fecha donde toda Historia desaparece, y la historia de la humanidad se resume en la fe en Abi, el profeta, y en la divinidad única.

*FIN DE ALERTA ESPÓILER*

Otra cosa que me llama mucho la atención de esta novela es que tiene una calidad muy superior a la de los otros epígonos de 1984, como la saga de Los Juegos del Hambre o la saga Divergente, entre muchas otras. Mientras que estos libros percibo características tomadas de la novela original, en la novela de Sansal las referencias son claras, y no se atribuye nada que no le pertenezca. A partir de ahí, 2084 supone una superación, hasta cierto punto, de la novela original, un reconocimiento que no supone una imitación.

2084 deja claro que, si bien sigue los pasos de la distopía clásica de Orwell, se integra y adapta perfectamente a nuestro tiempo. Podríamos afirmar que, como pieza literaria, esta novela resulta muy significativa para estudiar, en un futuro, las manifestaciones culturales relacionadas con la actual situación de Occidente y de los países árabes. Sin duda, no solo es 2084 digna sucesora de 1984, sino una magnífica demostración de que la novela distópica es un género de calidad y, sobre todo, muy transversal y capaz de escapar a los clichés.

Ya sabéis, si os ha gustado, comentad. Si no, también.

¡Salud y lectura!