16 de marzo de 2017

Literatura dibujada


No son pocas las personas que opinan que las historietas plagadas de imágenes y bocadillos de texto como el cómic americano o europeo, el manga japonés, el manhwa coreano o el manhua chino no tienen cabida en la literatura. Tampoco son pocos los que ven en este género algo dirigido exclusivamente para un público infantil y adolescente, además de caracterizarlo peyorativamente como una afición para aquellos a los que llaman frikis. En Bookdisea pretendemos cambiar esa forma de ver el mundo o al menos crear otra opinión sobre el maravilloso trabajo que hacen las personas que están detrás de estas obras.

En los últimos años ha aumentado la cantidad de ilustradores o al menos lo que ha aumentado es el conocimiento que se tiene sobre ellos. Por supuesto las redes sociales han sido de gran ayuda. Estos ilustradores a través de sus perfiles nos muestran trocitos de su trabajo que van adelantando a lo que meses más tarde convertirán en arte. Ahora bien, ¿son los dibujantes de cómics, los mangakas e ilustradores, literatos? ¿Se les puede llamar escritores?

Quizá no pueda llamárseles escritores porque al fin y al cabo ellos muestran con orgullo una profesión hermosa que se dedica en especial a dibujar. Pero sí que es verdad que para crear literatura no es necesario ser escritor. Un post en Facebook que no llame demasiado la atención, un tuit que produzca rabia en 140 caracteres, una noticia demasiado absurda para ser real, una descripción de un sentimiento acompañada de una foto para nada acorde en Instagram o un anuncio de trabajo en un periódico perdido del metro que haga soñadores a los insomnes. Todo ello puede ser literatura y por tanto unos dibujos que te cuentan una historia también lo es.

Mi afición por este género literario me vino desde muy pequeña. Me iba de aventuras con Asterix y Obélix y avisaba a los señores Goscinny y Uderzo de que el grandullón no bebiera de la marmita porque a él no le hacía falta. Reía sin parar con las historias del señor Ibáñez ya fuera con los inseparables Mortadelo y Filemón, o en el edificio de 13, Rue del Percebe. Y creedme, a veces llegué a temer verdaderamente por la seguridad del entrañable Rompetechos. Me desarrollé en la ficción del cómic americano, pero a mí me gustaban los antihéroes como Spawn, es lo que tiene la influencia directa de un hermano mayor. Encontré mis propios gustos dentro de este género en el manga japonés. Historias como la de Claymore, Peach Girl o Negima siendo temáticas tan variopintas entre sí me abrieron un universo mágico imposible de no amar. Así que si este género me ha regalado tanto sentimientos contradictorios como la risa y el llanto, la rabia, el odio, el amor, los escalofríos, la ansiedad, el terror y la paz es imposible que no sea literatura.

En el presente sigo leyendo esta literatura, aunque trato de buscar una historia y un dibujo algo más maduro, cosas de la edad supongo. En lo que se refiere al cómic americano le he cogido gusto a Bryan K. Vaughan y en especial a Paper Girls, una serie de grapas maravillosa recomendable para aquellos a los que les gusta la serie Stranger Things. En cuanto al cómic en general me gustan muchísimo las ilustradoras Ana Oncina y Agustina Guerrero. A la primera la descubrí de la mano de los adorables Croqueta y Empanadilla y a la segunda con el diario de una volátil. Maravillosas. En cuanto al género asiático, este año descubrí Museum, un thriller grandioso que no me dejó indiferente. Altamente recomendable para aquellos a los que les guste la literatura policíaca.

Finalmente, aquí me despido que con tanto enrollarme podría perder el vuelo a otros mundos. Cualquier sugerencia, duda, pregunta u observación podéis hacerlas en los comentarios, en las redes sociales o a nuestro correo electrónico. 

¡Un saludo Bookdiseos y buen viaje!

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias por el apoyo ¡Aceptamos sugerencias!

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  2. Deberías leer MAUS para despejar cualquier duda al respecto de si es literatura o no ��

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