18 de marzo de 2017

A mí póngame una taza de clasismo, por favor

Hoy nos adentraremos en aguas pantanosas. En nuestro día a día solemos encontrarnos con esa persona que considera que los demás son más o menos válidos de acuerdo con ciertos criterios (económicos, ideológicos, morales...). Imagino, lector, que en este momento estarás recordando a esa persona con cierto rechazo. Resulta lógico, si crees que no deberíamos distinguir entre personas de acuerdo con criterios de ese tipo. Y es que nos enfrentamos al clásico caso de clasismo. Este clasismo además está estigmatizado en nuestra sociedad, ya que no entra dentro de lo que conocemos como corrección política.

Sin embargo, nos resulta ciertamente molesto comprobar que no ocurre así con la literatura. Al igual que el que divide los seres humanos en clases de acuerdo con su poder adquisitivo, extracción social... existe otro individuo, que divide de acuerdo con un criterio basado en la concepción de que hay clases de literatura. Evidentemente sí que hay clases de literatura, sería irreverente negarlo, pero el error radica en creer que esa clase hace a un individuo mejor que otro.

La literatura tiende a contemplarse en dos bloques fundamentales: la alta literatura (lo que en inglés se suele denominar high-lit) y la baja literatura (low-lit). Un libro pertenece a la alta literatura cuando se localiza dentro de un canon (otro concepto interesante que trataremos en otra ocasión) determinado y se dirige a lectores expertos, mientras que un libro se considera baja literatura cuando se asocia a un público poco selecto. Y sí, querido lector, con poco selecto quiero decir poco culto, poco leído, poco más que un tronista.

Ahora bien, ¿quiere esto decir que la alta y la baja literatura son una mejor y peor literatura? ¿Acaso las personas que leen un tipo de literatura no están capacitadas para leer otro tipo de literatura más baja o elevada? Desde Bookdisea creemos que sí clasificamos a las personas, más nos vale decir hasta luego, Mari Carmen, e ir cerrando el blog. Pensamos que las etiquetas solo sirven para, en cierto modo, mantener a unos lectores en una posición de privilegio y relegar a otros a una posición denigrante.

Hay buena y mala alta literatura, igual que hay buena y mala baja literatura. Para afirmarlo nos basamos en que hay libros que objetivamente están mejor escritos que otros. Pero, ¿acaso hay que avergonzarse de que te gusta un libro malo? ¿Acaso solo eres buen lector cuando lees high-lit? Consideramos que el único criterio que distingue a un buen lector de otro es su capacidad para exprimir y disfrutar del texto que esté leyendo en ese momento. Pero en ningún caso un buen lector debe considerarse mejor persona que un peor lector; y aquí queríamos llegar.

Durante todo el texto hemos tratado de identificar qué es el clasismo literario y creemos que ahora estamos en disposición de definirlo. El clasismo literario, al igual que el general, aprovecha los conceptos que hemos descrito para decidir que un individuo es mejor que otro. Clasismo literario es decir: "Mira aquel, no debería leer si solo sabe leer mierdas" o "No, hombre, yo es que no leo ese tipo de libros, no están a la altura". El clasista literario cree que el mundo de la lectura está habitado por blancos y negros, por gente digna y gente indigna de los libros que lee.


Para ir terminando me gustaría poner un ejemplo. Vayamos al siglo I antes de Cristo, a la república romana. Un señor llamado Cicerón manda una carta a su amigo Ático en la que critica a los que se llamaron en su momento poetae noui, poetas de vanguardia (ay de aquellos que no creen en las vanguardias del siglo I antes de Cristo). Según Cicerón estos poetas no tienen mucha  idea de poesía y lo único que escriben es tonterías. ¿Os suena el argumento? Pues nuestro no tan querido Cicerón (es broma, hombre, no te enfades) critica a un poeta tan fundamental como Catulo, cuyos poemas fundamentaron la escuela elegíaca latina, que son esenciales para entender la poesía amorosa de Petrarca, que a su vez es crucial para comprender el amor en la poesía hasta hace un minuto y grandes obras de la Humanidad como el bolero Bésame, bésame mucho. Wait, ¿y todo eso es basura? Cualquiera de estos clasistas te dirá que no, que cómo te atreves, ser inferior, a siquiera insinuarlo.
Pues eso.

En Bookdisea pensamos que en el mundo de la lectura es muy fácil juzgar, pero mucho más divertido es aprender de todo, de lo bueno y de lo malo. Llenarse la cabeza de prejuicios solo nos limita y, ¿acaso hay algo más ilimitado que la literatura?


Nos encantaría leer tu opinión, tanto si estás de acuerdo como si crees que estamos equivocados.

2 comentarios:

  1. Muy de acuerdo con el postulado, aunque lo haría extensible a todos los ámbitos de las relaciones humanas. Bueno, quizá no a la TV... ��

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    1. ¡Muchas gracias por comentar!
      Tienes mucha razón en que es extensible a cualquier ámbito humano. Además, sí que podríamos meter la TV aquí, ya que siempre están aquellos que critican programas de televisión sin haberlos visto nunca o lo suficiente como para poder formarse una opinión fundamentada.
      ¡Un saludo!

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